lunes, 24 de marzo de 2008

El síndrome del mal holandés

El síndrome holandés, también conocido como "mal holandés" o "enfermedad holandesa" es el nombre general que se le asigna a las consecuencias dañinas provocadas por un aumento significativo en los ingresos de un país.

El término surge de la década de 1960 cuando las riquezas de los Países Bajos aumentaron considerablemente a consecuencia del descubrimiento de grandes yacimientos de gas en el Mar del Norte.

Como resultado del incremento de ingresos el florín se apreció lo que perjudicó la competitividad de las exportaciones no petroleras del país. De ahí el nombre de este fenómeno, que si bien no se relaciona con el descubrimiento de algún recurso natural, puede ser el resultado de cualquier hecho que genere grandes entradas de divisas, como un notable repunte de los precios de un recurso natural, la asistencia externa y la inversión extranjera directa.

La respuesta sobre las consecuencias perniciosas de un aumento de riquezas está en un estudio clásico de 1982 realizado por Warner Max Corden y J. Peter Neary. Estos autores dividen una economía que experimenta un período de crecimiento en tres sectores: dos exportadores -uno en auge y otro no- que conforman los sectores de bienes comerciados; y un tercer sector de bienes no comerciados orientado básicamente al suministro a residentes nacionales que puede abarcar el comercio minorista, los servicios y la construcción. Según el estudio, cuando un país se contagia del síndrome holandés, el sector exportador tradicional se ve desplazado por los otros dos.

Un ejemplo

Un país que descubre petróleo tendrá un aumento repentino en las exportaciones de crudo, lo cual elevará sus ingresos gracias a las mayores entradas de divisas. Si éstas se destinan en su totalidad a la importación, no habrá efecto directo alguno en la masa monetaria del país ni en la demanda de bienes nacionales. Pero en caso de que, por ejemplo, se las convierta en moneda local y se utilicen para adquirir bienes nacionales no comerciados, el resultado dependerá de si el tipo de cambio (nominal) del país lo fija el banco central o es flexible.

En caso de que el tipo de cambio sea fijo, la conversión de monedas extranjeras a nacionales aumentará la masa monetaria del país y la demanda interna presionará los precios internos al alza. Esto equivaldrá a una apreciación del tipo de cambio. En caso de que el tipo de cambio sea flexible, el aumento de las divisas hará que la moneda nacional también se aprecie, lo que hará que también exista una apreciación del tipo de cambio real que se reflejará, en este caso, en un incremento del tipo de cambio nominal más que de los precios. En los dos casos la apreciación del tipo de cambio real socava la competitividad de los productos nacionales en el extranjero y por ende, ocasionará que las exportaciones del sector tradicional sufran una contracción, en un proceso denominado "efecto gasto".

Al mismo tiempo los factores (capital y trabajo) se orientarán a la producción de bienes nacionales no comerciados, para atender el aumento de la demanda interna, y al sector petrolero en crecimiento. Estas dos transferencias provocarán a su vez la reducción de producción del sector exportador tradicional. Fenómeno conocido como "efecto recursos".

Ambos efectos se hicieron presentes en los países petroleros en la década de 1970 cuando los precios del petróleo se dispararon y la exportación aumentó afectando la producción agrícola y manufacturera. También se presentaron en países como Colombia que con el aumento del café en la década de 1980, los demás sectores se vieron perjudicados.

El modelo del síndrome holandés ha sido utilizado para explicar los efectos de la entrada de los tesoros de América en la España del siglo XVI y el descubrimiento del oro en Australia en la década de 1850.

También denominamos especialización económica, o el mal del holandés, a aquella situación en la que la periferia se especializa tanto en un solo sector, el cual le da grandes beneficios, que se distorsiona la economía, porque se olvida del resto de sectores. La población que queda al margen de este sector se queda en niveles de subsistencia.

NOTA: hecho basándose en un artículo escrito por Christine Ebrahim-zadeh. "El síndrome holandés: demasiada riqueza malgastada", Finanzas y Desarrollo, número 1, vol. 40, marzo de 2003.

Vía | wiki
Imagen | sapo.pt

miércoles, 12 de marzo de 2008

¿Caza de brujas en la SG?

Pues siguen cayendo los “soldaditos” en la Société Générale. La policía ha arrestado a un antiguo colega de Jerôme Kerviel, el ex operador de mercados de Société Générale al que el banco echa la culpa por pérdidas de unos 4.900 millones de euros. El arresto tuvo lugar después de un registro en las salas de operaciones de mercado en la sede del banco, a las puertas de París, informó la emisora Europe 1. Se trata de un operador de una filial de SG, pero no se ha revelado identidad.

La policía, que actuó en virtud de una comisión rogatoria de los jueces instructores del sumario centrado en Kerviel, quiere verificar si el detenido pudo ayudarle en sus operaciones no autorizadas en los mercados que llegaron a alcanzar los 50.000 millones de euros. El arresto de hoy se produce dos días antes de que el Tribunal de Apelación de París examine la petición de puesta en libertad cursada por Kerviel. Parece que han querido meter más gente en danza para no liberar al encausadp, no vaya a ser que las sospechas se muevan hacia otro lado. Parece que es el momento de cogerse unas vacaciones o una baja en la Société Générale.

viernes, 29 de febrero de 2008

Hipotecas Ninja (II)

Una vez precisadas estas diferencias entre ambos países es el momento de desentrañar por qué nos afecta a todos los países el que EEUU se acatarre. Básicamente, los problemas que puede generar el impago de los créditos subprime depende de dos factores: por un lado el volumen de créditos subprime en relación con el total concedido y por otro, las cesiones de créditos por parte de los bancos a otras entidades.

Efectivamente, la excesiva dependencia de este tipo de hipotecas, que pasó en EEUU del 7% al 12% entre 2002 y 2007, reduce drásticamente los beneficios en tiempos de inestabilidad. Cuando son los bancos los que soportan la mayor parte de la carga de los créditos subprime, el riesgo afecta al sistema financiero; cuando, en virtud de las cesiones de créditos (debido a las renegociaciones de los créditos por parte de los clientes), el riesgo afecta a otros sectores económicos con vinculaciones en el financiero. Si además, estas cesiones han sido realizadas a empresas de otros países el problema se internacionaliza y se hace globlal.

En este sentido, el Financial Times, en su edición del 1 de febrero, ha señalado que la banca española parece estar sorteando los problemas financieros derivados de la crisis de las hipotecas basura mucho mejor que las entidades de otros países. A su entender, no hay ningún banco español que haya perdido "mucho o de forma espectacular" en algún producto relacionado con las hipotecas basura (en España el porcentaje de hipotecas subprime se cifra en un 3% sobre el total conforme al criterio indicado arriba), como tampoco hay ninguno que haya revelado que alguno de los grandes fondos de inversión que gestionan los bancos españoles se haya visto especialmente comprometido.

También señala el Financial Times, que a los bancos españoles siempre les ha parecido poco atractiva la hipoteca de alto riesgo. Sorprendentemente, la culpa de esta timidez puede haberla tenido el Banco de España que no la prudencia de nuestros banqueros. Y es que el BE obliga a las entidades financieras a provisionar el 8% del capital contra este tipo de activos, porcentaje que está muy por encima de lo establecido por otros bancos centrales europeos. Esta medida, que hizo refunfuñar en su día a los bancos españoles (envidiosos del crecimiento de este tipo de activos en otros países europeos) parece haberse convertido en el salvavidas de la crisis.

viernes, 22 de febrero de 2008

Cañones o mantequilla (V): la guerra de Irak

El coste de oportunidad de una guerra ilegal

Estados Unidos lleva gastados en la guerra de Irak 1,2 billones de dólares. Anualmente se ha dejado unos 200.000 millones de dólares. Pero, ¿qué se podía haber hecho con ese dinero en términos de coste de oportunidad?

- 120.000 millones de dólares : coste de la sanidad pública para todos aquellos que no tienen posibilidad de acceder a la sanidad en EE.UU.
- 35.000 millones de dólares: coste de todos los centros preescolares en EE.UU.
- 10.000 millones de dólares: llevar acabo todas las recomendaciones en materia de seguridad realizadas por la comisión del 11-S
- 6.000 millones de dólares: presupuesto anual de investigación para el cáncer.
- 600 millones de dólares: vacunación de todos los niños del mundo contra el sarampión, tos ferina, tétanos, polio, tuberculosis y difteria.

jueves, 14 de febrero de 2008

Las hipotecas Ninja

Las hipotecas Ninja

Hace años se acuñó en Estados Unidos el acrónimo Ninja (No Income, No Job or Assets) para calificar los créditos de alto riesgo que se concedían a personas sin ingresos, trabajo o activos. Más tarde fueron rebautizadas con el nombre de créditos subprime, nombre más correcto políticamente pero que, a fin de cuentas, seguía siendo un eufemismo para denominar a los créditos para pobres. En consecuencia, al tratarse de créditos concedidos a personas con trayectoria de impago y sin garantías, la mayor parte de los créditos subprime son de carácter hipotecario.

Se trata de un negocio bastante rentable para ambas partes en escenarios de tipos de interés bajos: mientras que para el cliente es bastante asequible afrontar los pagos, el banco cobra una tasa de interés superior a la del mercado, no en vano el riesgo de impago es superior al de un cliente solvente. ¿Pero de qué depende ser o no ser un cliente solvente? La concesión de créditos en el mercado norteamericano es diferente del español: se adjudican puntos en función de una serie de parámetros donde los factores más relevantes son el nivel de ingresos y sobre todo la puntualidad en los pagos. En este sentido los créditos subprime son los que tienen una calificación inferior a 620 puntos cuando lo normal es una calificación por encima de 800. En España se considera que una hipoteca es subprime cuando el ratio de esfuerzo (el porcentaje del sueldo destinado al pago de la hipoteca) es superior al 55% o cuando se financia más del 85% del coste de la vivienda. El sistema de calificación crediticio es la primera gran diferencia con el sistema español pero aún hay más. Un segundo factor diferenciador es la seguridad social. La asistencia social norteamericano “a la carta”, en el cual se tiene mayor cobertura cuanto más se paga, penaliza fuertemente a los contribuyentes con pocos ingresos. Éstos suelen tener contratada una asistencia social de mínimos que no les permite acceder a ciertos subsidios y ayudas en caso de enfermedad, muerte o desempleo por parte del cabeza de familia. En consecuencia, la menor protección social de los clientes subprime los hace especialmente sensibles a las circunstancia adversas imprevistas o a una variación al alza de los tipos de interés. En España, la mayor cobertura social suaviza los imprevistos citados en primer lugar.

jueves, 7 de febrero de 2008

Disculpas a medio camino

Lo que es la vida. Hace un mes no tenía un blog y ahora tengo dos. Cuando empecé a escribir en Internet no pensaba que fuera a suceder tan pronto pero así ha sido. Me he metido a blogger pero ya no por cuenta propia sino por la de otros. www.pymesyautonomos.com es la página web que he elegido. Había otras pero esta era la más interesante por la calidad y frescura de sus artículos así como la de su equipo humano. Desde aquí os invito a visitarnos. Por supuesto, seguiré llevando este blog pero lógicamente las entradas serán más espaciadas. Gracias a todos por vuestra comprensión.

lunes, 4 de febrero de 2008

Cañones o mantequilla (IV): sistemas económicos y coste de oportunidad

Sistemas económicos y coste de oportunidad

En términos económicos, la elección entre cañones y mantequilla es indiferente. Quien produzca lo primero podrá intercambiarlo por lo segundo en el mercado internacional y viceversa. A la hora de ilustrar las elecciones de los países en materia de producción, Samuelson eligió intencionadamente dos bienes que representaran el dilema de elección entre el gasto militar y el gasto civil porque siempre hay una tercera opción que no es otra que el país guerrero utilice sus cañones para apropiarse de la mantequilla del país gordo. “Los cañones nos harán poderosos, la mantequilla solo nos hará engordar”, es una frase pronunciada por el nazi Herman Goering en 1936 a propósito del esfuerzo que en esa época estaba realizando la Alemania fascista en gasto militar. Alemania, un país derrotado y humillado tras la 1ª Guerra Mundial, concentró los gastos gubernamentales en la producción de armamento militar. La construcción de armas y equipos militares a gran escala que siguió, propició al auge de las fuerzas armadas y la elaboración de proyectos destinados a una guerra de conquista. El sistema fascista de “economía armamentística” llevó a Alemania a lograr el pleno empleo y a niveles de prosperidad desconocidos desde antes de la 1ª Guerra Mundial pero también a una nueva guerra mundial.

Nos sorprende una y otra vez que lo primero que hacen los países pobres, con necesidades acuciantes allá donde se mire, es armarse hasta los dientes. Pero no es una opción ética sino práctica. La elección de los cañones es mucho más flexible que la de la mantequilla. En primer lugar está el orden interno del país. En los países pobres el sistema económico se aproxima mucho más al de una economía autoritaria que al de una economía de mercado. Y las economías autoritarias responden unilateralmente a las preguntas básicas de la economía imponiendo sus decisiones al resto de la población. En la medida que son unos pocos quienes deciden el destino de muchos, la imposición de las decisiones no siempre son populares de tal forma que el respaldo de las armas no está de más. Un segundo grupo de razones son las defensivas. Si el país logra cierto crecimiento económico y empieza a producir cierta cantidad de mantequilla, puede atraer la envidia de sus vecinos y ser invadido. Tanto los países pobres como los ricos producen cañones pero éstos, a diferencia de los primeros, no necesitan apropiarse de la mantequilla del vecino. Comparativamente gastan mucho más que los países pobres aunque sus porcentajes de gasto sobre el presupuesto total sean menores. A nadie se le escapa que lo que gasta Corea del Norte en armamento es mucho menos que lo gasta EE.UU. por mucho que los primeros destinen un 20% de su presupuesto total a armamento y los segundos solo un 5%. Se pudiera pensar que cuando hablamos de países guerreros estamos hablando de países “tildados” de revoltosos como Corea del Norte o Irán o de la gran potencia militar de la actualidad, los EE.UU pero los principales productores de armas del mundo son casi todos los países “tildados” de desarrollados o industrializados.