Mostrando entradas con la etiqueta Hipotecas subprime. Mostrar todas las entradas
Mostrando entradas con la etiqueta Hipotecas subprime. Mostrar todas las entradas

viernes, 29 de febrero de 2008

Hipotecas Ninja (II)

Una vez precisadas estas diferencias entre ambos países es el momento de desentrañar por qué nos afecta a todos los países el que EEUU se acatarre. Básicamente, los problemas que puede generar el impago de los créditos subprime depende de dos factores: por un lado el volumen de créditos subprime en relación con el total concedido y por otro, las cesiones de créditos por parte de los bancos a otras entidades.

Efectivamente, la excesiva dependencia de este tipo de hipotecas, que pasó en EEUU del 7% al 12% entre 2002 y 2007, reduce drásticamente los beneficios en tiempos de inestabilidad. Cuando son los bancos los que soportan la mayor parte de la carga de los créditos subprime, el riesgo afecta al sistema financiero; cuando, en virtud de las cesiones de créditos (debido a las renegociaciones de los créditos por parte de los clientes), el riesgo afecta a otros sectores económicos con vinculaciones en el financiero. Si además, estas cesiones han sido realizadas a empresas de otros países el problema se internacionaliza y se hace globlal.

En este sentido, el Financial Times, en su edición del 1 de febrero, ha señalado que la banca española parece estar sorteando los problemas financieros derivados de la crisis de las hipotecas basura mucho mejor que las entidades de otros países. A su entender, no hay ningún banco español que haya perdido "mucho o de forma espectacular" en algún producto relacionado con las hipotecas basura (en España el porcentaje de hipotecas subprime se cifra en un 3% sobre el total conforme al criterio indicado arriba), como tampoco hay ninguno que haya revelado que alguno de los grandes fondos de inversión que gestionan los bancos españoles se haya visto especialmente comprometido.

También señala el Financial Times, que a los bancos españoles siempre les ha parecido poco atractiva la hipoteca de alto riesgo. Sorprendentemente, la culpa de esta timidez puede haberla tenido el Banco de España que no la prudencia de nuestros banqueros. Y es que el BE obliga a las entidades financieras a provisionar el 8% del capital contra este tipo de activos, porcentaje que está muy por encima de lo establecido por otros bancos centrales europeos. Esta medida, que hizo refunfuñar en su día a los bancos españoles (envidiosos del crecimiento de este tipo de activos en otros países europeos) parece haberse convertido en el salvavidas de la crisis.

jueves, 14 de febrero de 2008

Las hipotecas Ninja

Las hipotecas Ninja

Hace años se acuñó en Estados Unidos el acrónimo Ninja (No Income, No Job or Assets) para calificar los créditos de alto riesgo que se concedían a personas sin ingresos, trabajo o activos. Más tarde fueron rebautizadas con el nombre de créditos subprime, nombre más correcto políticamente pero que, a fin de cuentas, seguía siendo un eufemismo para denominar a los créditos para pobres. En consecuencia, al tratarse de créditos concedidos a personas con trayectoria de impago y sin garantías, la mayor parte de los créditos subprime son de carácter hipotecario.

Se trata de un negocio bastante rentable para ambas partes en escenarios de tipos de interés bajos: mientras que para el cliente es bastante asequible afrontar los pagos, el banco cobra una tasa de interés superior a la del mercado, no en vano el riesgo de impago es superior al de un cliente solvente. ¿Pero de qué depende ser o no ser un cliente solvente? La concesión de créditos en el mercado norteamericano es diferente del español: se adjudican puntos en función de una serie de parámetros donde los factores más relevantes son el nivel de ingresos y sobre todo la puntualidad en los pagos. En este sentido los créditos subprime son los que tienen una calificación inferior a 620 puntos cuando lo normal es una calificación por encima de 800. En España se considera que una hipoteca es subprime cuando el ratio de esfuerzo (el porcentaje del sueldo destinado al pago de la hipoteca) es superior al 55% o cuando se financia más del 85% del coste de la vivienda. El sistema de calificación crediticio es la primera gran diferencia con el sistema español pero aún hay más. Un segundo factor diferenciador es la seguridad social. La asistencia social norteamericano “a la carta”, en el cual se tiene mayor cobertura cuanto más se paga, penaliza fuertemente a los contribuyentes con pocos ingresos. Éstos suelen tener contratada una asistencia social de mínimos que no les permite acceder a ciertos subsidios y ayudas en caso de enfermedad, muerte o desempleo por parte del cabeza de familia. En consecuencia, la menor protección social de los clientes subprime los hace especialmente sensibles a las circunstancia adversas imprevistas o a una variación al alza de los tipos de interés. En España, la mayor cobertura social suaviza los imprevistos citados en primer lugar.